Un pacto con el diablo da nombre a la Casa del Demonio

En la zona gitana de Gràcia, en la calle de Josep Torres, encontramos un edificio conocido como la Casa del Demonio. Según se cuenta, el empresario Agustí Atzeries se arruinó cuando reformaba esta casa. Para poder terminar las obras, hizo un pacto con el diablo, y se dice que por eso ganó la lotería poco después. En agradecimiento por el favor, Atzeries habría dedicado la casa al demonio.

Las leyendas de pactos con el diablo han existido siempre y, hasta ahora, en tiempos de crisis, hay quien habla de vender el alma al demonio a cambio de una ayuda económica. Esto es lo que hizo el empresario Agustí Atzeries en 1892. Todo comenzó cuando, a medio reformar su casa, situada en el número 20 de la calle de Josep Torres, se quedó sin dinero.

Carme Cristià, del Taller de Historia de Gràcia, explica que Atzeries se arruinó debido a una maldición gitana y que se quedó con la casa a medias. Pero el hombre estaba tan entusiasmado con el edificio, que dijo que vendería el alma al demonio si conseguía el dinero para poder terminarlo. Le tocó la lotería, no se sabe si por azar o porque realmente el demonio le escuchó, y no solo vendió el alma al demonio, sino que también le dedicó la casa.

Es lo que el propietario pidió al arquitecto de la reforma, Joan Baptista Pons Trabal. No es de extrañar, pues, que esta obra ecléctica del arquitecto barcelonés no se parezca en nada a otras obras suyas, como la Torre Bellesguard de l’Arboç o la modernista Casa Pons i Trabal, en el Eixample.

Fueron los vecinos los que, al conocer la historia y ver cómo había hecho adornar su vivienda Atzeries, bautizaron el edificio con el nombre de Casa del Demonio. En la planta baja las caras del diablo, actualmente intactas, todavía hoy estremecen a los peatones. Y es que la casa, construida a finales del siglo XIX, parece que no haya sufrido el paso de los años, si no fuera por unos murales dedicados al demonio que se han borrado.

Actualmente la casa está tapiada y hay un cartel que anuncia la construcción de viviendas en el edificio, previstos para el 2012, pero de momento todo sigue igual. Hay quien vuelve a decir que es cosa del diablo. Lo que está claro es que el exterior, con motivos demoníacos, perdurará en el tiempo, ya que está incluido en el catálogo de patrimonio arquitectónico. Además, Gràcia tiene mucho aprecio a esta historia e incluso la colla de diables La Vella de Gràcia  está construyendo el demonio Atzeries, inspirado en una de las figuras de la casa.