Cómo hacer más sostenible y compatible la movilidad turística

La movilidad turística provoca una saturación de los espacios de gran afluencia de la ciudad y desvirtúa el actual sistema de tarifas del transporte público, que subvenciona a los usuarios recurrentes. Para corregirlo, se trabaja en una medida de gobierno que integre la demanda turística en la gestión y planificación de la movilidad de la ciudad, para hacerla más compatible con la demanda cotidiana y en la que los visitantes paguen el coste real de sus desplazamientos.

Diariamente, hay una media de 154.000 visitantes que realizan desplazamientos dentro de la ciudad, la mayoría de ellos a pie (45%) y en metro (33%) y, en menor medida, en taxi, bus o bus turístico (15%). “Son comportamientos parecidos a los que habitualmente hacemos los vecinos y vecinas de la ciudad”, asegura la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal, lo que genera un reto sobre cómo compatibilizar con equidad y de forma ordenada los dos tipos de usuarios.

La mayoría de los visitantes realizan un uso intenso de la tarjeta T-10, que dispone de una subvención pública para garantizar el transporte público a un precio justo para los usuarios habituales. Por eso, una de las actuaciones prioritarias en las que se trabajará con los diferentes sectores dentro de la medida es la revisión de la política de tarifas para que los visitantes abonen el precio real de su movilidad.

La estrategia de movilidad turística también prevé diseñar soluciones a los problemas de congestión de la red de transporte público, reforzar la calidad del servicio de taxi en el uso turístico, repensar el servicio del bus turístico o regular la movilidad de autocares turísticos en la ciudad.

En este sentido, el concejal de Turismo, Agustí Colom, afirma que “de la misma forma que los cruceristas en tráfico pagan una tarifa en términos de tasa turística, queremos que los autocares que transportan visitantes paguen una autorización previa que les permita circular y estacionar en la ciudad”.