Acuerdo para una nueva normativa de terrazas

Después de meses de trabajo, se ha alcanzado un acuerdo de ciudad para modificar la ordenanza de terrazas para que sea más aplicable y se adapte a las necesidades reales del vecindario, los restauradores y el territorio. El nuevo articulado tiene un apoyo amplio de los grupos municipales, y se prevé que se apruebe a principios del 2018 en el Consejo Plenario y que se haga efectivo con la máxima celeridad.

La alcaldesa, Ada Colau, ha destacado: “Las terrazas son un patrimonio de la ciudad, pero su disfrute tiene que ser compatible con el resto de usos del espacio público. Creo que conseguimos un principio de acuerdo que da tranquilidad y estabilidad a un sector que es primordial en nuestra ciudad.”

Se apuesta por establecer unos criterios generales para toda la ciudad que garanticen un buen uso del espacio público y la convivencia con el vecindario, y al mismo tiempo, se tienen en cuenta las singularidades y especificidades de cada distrito y las características propias de cada territorio.

Además, se crean zonas de excelencia en las que las terrazas tendrán que cumplir unos estándares superiores de calidad con respecto al diseño, la integración con el entorno y las condiciones de mantenimiento.

Mejoras de la ordenanza

Algunos de los criterios básicos que plantea la modificación de la ordenanza son los siguientes:

  • La ubicación de las terrazas pasa de ser obligatoria a preferente frente al local. Además, de manera justificada se puede valorar la ampliación de su longitud.
  • Es obligatorio respetar el espacio libre necesario para garantizar la accesibilidad universal y la seguridad. Hay que mantener una distancia libre de paso de 1,80 metros a continuación de la fachada, que excepcionalmente se podrá reducir a 1,50 metros.
  • Las terrazas no podrán impedir o dificultar la utilización de los servicios públicos, el uso y el mantenimiento del mobiliario urbano, la visualización de las señales de tráfico y el acceso a otros establecimientos y edificios privados.

Se trabajará para que se retiren progresivamente las estufas de combustión, cuyo uso ahora está permitido durante la temporada de invierno.

Además, para fomentar las buenas prácticas, se establecen nuevos criterios con respecto al régimen sancionador.